Resignarse parece ser a veces la solución a los problemas.
Entregarse voluntariamente a las manos del destino, "renunciar" a la lucha después de haber luchado, conformarse con las adversidades. Y aunque se haya escuchado la palabra
renuncia, no es tanto vencerse, sino admitir que hay cosas, situaciones y
relaciones que han tomado su curso, que es mejor dejarlas fluir por su cauce
natural que adulterarlas. Que hay momentos que no dependen de uno mismo y
circunstancias que no se pueden controlar y se aceptan como irremediables.
Resignarse es a veces tomar una actitud estoica después de una batalla, tomar la decisión de retirarse cuando ya no quedan fuerzas.
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