miércoles, 28 de octubre de 2015

Yo misma y mis otros

"Yo no tengo muy claro el sentido de la vida. No volvería a nacer si no me explican un poco de qué va todo esto".
A veces intentamos justificar nuestra existencia en los demás. Existo porque otros me piensan, porque influyo en los sentimientos de otros. Nos justificamos y en realidad lo que hacemos es poner nuestra razón de ser en otros, aunque pensándolo bien la mayoría de nosotros nacimos por el deseo ajeno.  ¿No deberíamos tener cada uno un motivo super poderoso para estar en el mundo? Sin embargo, nos degradamos, nos hacemos pequeños cada vez que pensamos en nosotros a través de otros. Es por segundos o terceros que somos importantes, porque aquellos de los que nadie se acuerda no importan, no están en la mente de nadie, no generan ningún sentimiento. No obstante yo amo a mis segundos y terceros, les amo y no les culpo de estar ahí porque en el fondo les necesito y supongo que ellos a mí también, pero no puedo hacerles cargar con todo el peso.
Así que no lo tengo muy claro...Vivo mientras respiro, mi corazón late y yo sigo un camino establecido sin realmente saber cuál es el propósito. Como en una pista de atletismo, corremos en círculos, no se sabe muy bien porqué, pero corremos sin parar, y la meta...la meta no tengo muy claro qué es.
Quizás peco de excesiva altivez pero me cuesta concebir la vida sin un motivo, estar por estar no significa nada. Alguna razón debe haber para que esté aquí, algo en lo que mi existencia pueda influir para mejorar el mundo. Tal vez ese es el sentido mismo de la vida, buscar tu sitio en el mundo.

martes, 22 de septiembre de 2015

Soy del mundo

Huye, sal corriendo, no dejes que los lobos te acobarden, coge aire y sigue adelante. Porque nada puede crecer en la oscuridad y ya queda muy poca luz. Pon un pie delante del otro y no mires atrás, mientras haya tierra habrá esperanza. Qué fácil parece y que inmensamente difícil ha de ser. 
Tú que solo buscas una vida digna, entra en mi casa, dejaré la puerta entornada. Sé que llegarás cansado, aturdido y puede que en ese mismo instante tus fuerzas flaqueen, te haga caer de rodillas y rompas a llorar despojándote de todo lo que has cargado hasta aquí. Como una inmensa ola, saca todo lo que llevas guardado, expúlsalo, que cuando llegue la resaca todo serán recuerdos. Y no te preocupes, no me importará verte llorar, sé que tus últimas lágrimas serán de alegría.

Llegar hasta aquí ya es todo un reto, tú que lo tenías todo…todo y nada a la vez, te armaste de un valor que seguro muchos no tendríamos para embarcarnos en semejante viaje. Cuántas fronteras has cruzado, cuántos días sin descanso, pero ya estás aquí, ¡Bienvenido! Ahora descansa, mañana empieza tu nueva vida y no puedo prometerte que sea fácil aunque seguramente pensarás que nada puede ser peor. Mañana todo será distinto pero te acostumbrarás, ya verás. Cuando te conozcan se alegrarán de tenerte...eso seguro. Solo te pido una cosa, cuando te pregunten de dónde eres, responde “soy del mundo”.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La bestia que llevamos dentro

Yo, toro, ese animal que dibuja el horizonte de las carreteras españolas. Triste y desgraciado símbolo de vuestra cultura.
¿Qué os he hecho para que actuéis con tanta saña?
Me criáis, me cuidáis y luego me dais la peor de las muertes. Decís que me veneráis pero en realidad me maltratáis. Defendéis que os he dado mucho, que he sido inspiración de escritores y pintores, arte, que probablemente sin mí no hubiese existido, sin embargo eso no significa que lo que hacéis sea legítimo. Cuántas obras de arte hay dedicadas a cruentas batallas o guerras que a nadie le gustaría que se repitieran ¿verdad?.
Yo tampoco quiero, no quiero que me uséis para vuestras luchas en las que yo no he elegido participar, no quiero enfrentarme a hombres ni a caballos, no quiero morir desangrado mientras los demás aplauden a mi alrededor.
Decís que me respetáis y admiráis, ¿Cómo podéis decir eso? No hay respeto cuando me obligáis a participar en espectáculos del horror, a volverme violento para defenderme, y después alegaréis que soy un animal muy peligroso. No es justo. Vosotros me sacáis de mi casa y me hacéis daño porque es el único modo para que participe en vuestro “juego”. Me provocáis, buscáis mi lado salvaje, que en el fondo no es más que mi forma de defenderme, porque probablemente si no fuese así no “jugaría” con vosotros. No esperéis mi compasión cuando os haga daño, al fin y al cabo es tu vida o la mía y yo NO he elegido venir aquí, tú me has traído.  No me uséis para mostrar al mundo vuestra supuesta bravura, no os escudéis en tradiciones ancestrales ni os justifiquéis en ideas manidas y rancias que no tienen ni pies ni cabeza, pues ni me admiráis ni sois de admirar.
Os equivocáis cuando afirmáis que si no tuviese esta vida no existiría, pues en realidad os referís a vosotros mismos. El uso que me dais es vuestro beneficio y para conseguirlo primero tengo que morir. No serviría de nada tenerme en el campo tranquilamente, pues eso no es negocio, no es rentable. Vuestro fin es el dinero, quizás la fama o el reconocimiento, no sé…pero desde luego vuestros medios no son justificables.

En muchos casos os engalanáis, os vestís de eso que llamáis “traje de luces”…luces para un acto tan sombrío, tan macabro, tan negro…No lo llaméis fiesta, nada hay que celebrar, no lo llaméis cultura, nada hay que aprender y sobre todo no digáis que me amáis, no hay amor en vuestro (mal) trato. Llamadlo odio. La bestia que llevamos dentro es vuestro reflejo, sois vosotros a quien hay que temer, pues no hay animal más salvaje y peligroso que el humano.

Im-presiones


Uno nace, crece y según va creciendo va siendo consciente de que esa película en la que ha estado inmerso, llena de colores, risas y bienestar (en el mejor de los casos claro) se va convirtiendo en blanco y negro con toda su escala de grises. Entonces empieza otra película, la real. Por eso la adolescencia es esa etapa tan complicada. No se trata de tener acné, llevar aparato o estar medio desgarbado, se trata de cruzar la línea que separa los mundos de Yupi de la realidad.  Así que imagina esos momentos, lo que has vivido hasta ahora está cambiando, hay que empezar a pensar en el futuro porque esos días de vivir en brazos se acaban.

¡El futuro! Eso es algo que asusta, ese tiempo lejano, tan inaccesible. Empiezan a preguntarte qué quieres ser de mayor y uno se queda mirando al infinito imaginando todo aquello que le encantaría ser, pero ¡Cuidado con lo que respondes! Quiero ser cantante diría alguno, pintor, quiero viajar por todo el mundo…¡¡Alerta roja!! Se pronostica un aluvión de críticas, risas jocosas y miradas desesperanzadas.

¿Pero tú te crees que eso es un futuro? Tú lo que tienes que hacer es estudiar (que no digo yo que no sea importante, que lo es) sacarte una carrera para el día de mañana tener un buen puesto, que donde hay patrón no manda marinero y cuando seas padre comerás huevos.

Así que punto número uno, al parecer en ese futuro no hay cabida para los sueños ni para fantasear con nimiedades…y luego que porqué esa rebeldía, ese desasosiego con el mundo, esa falta de ganas…hombre, te acaban de dar una bofetada de realidad, te han sacado de la cama calentita a la ducha fría, así, sin ir templando, pues normal que te rebeles.

Y a todo esto hay que sumarle las prisas, el tiempo que corre…en tu contra. Ahí estas tú con dieciocho años pensando qué guapo es Pepito, que el sábado es el cumple de Juanito, que esta canción parece hablar de mí, que quiero cambiar el mundo…chss, chss, chss que ¿Qué quieres estudiar? Que el tiempo apremia y tienes que elegir una carrera, así que venga, tic tac tic tac, ¡Piensa! Pero…¡Tengo apenas dieciocho! ¿Ya tengo que saber a ciencia cierta lo que quiero ser para el resto de mi vida?
PARA EL RESTO DE MI VIDA...produce la misma sensación que asomarse a un acantilado.

Prisas, todo hay que hacerlo con prisas porque al parecer hay que dejar la vida atada y bien atada cuanto antes. Con lo que en un promedio de unos 30-35 años ya se debe estar encauzado, y esto en la creencia popular (sin encuestas del CIS ni nada, a pelo) viene normalmente a significar que tengas tu casita, tu coche, tu buena vida matrimonial (con iglesia o sin ella) tus hijos o que vengan en camino, y según se vayan alterando los factores estarás más o menos “perdido” en la vida.

Por tanto, volviendo atrás, te encuentras en plena adolescencia, asumiendo cambios y teniendo que decidir sobre el futuro de tu vida. Como en el juego de los vasitos, adivina donde está la bolita, si lo haces me alegro por ti, sino te tocará ir vagando de aquí para allá, pero la verdad, a veces es mejor encontrar caminos alternativos que seguir los cauces establecidos. Mi consejo es que ante todo no seas un NINI (NI sueñes, NI arriesgues) os lo digo yo con carrera y todo.

P.D: No me malinterpretéis. Estudiar está muy bien. Saber, conocer de todo un poco y MUCHO de lo que tú quieras. Que no todos los futuros requieren de una oficina, que lo importante es lo que tú quieras ser, sea economista u horticultor.